Homenaje al profesor José Safadi Emén en la Facultad de Ciencias Psicológicas

 

Hay personas que se destacan por ejercer una actividad y por ello merecen el reconocimiento de la sociedad y hay veces que los elevamos a la condición de genios de la humanidad, o por lo menos seres, extraordinarios por sus demostradas acciones o por el acierto de sus propuestas teóricas”.

Con este preámbulo el Dr. Jack Defranc, inició su discurso de reconocimiento al Dr. José Safadi Emén, ilustre docente de la Facultad de Ciencias Psicológicas de la Universidad de Guayaquil, fallecido hace poco tiempo y a quién la Unidad Académica rendia homenaje en su aniversario de fundación. “Recordar un año más de la creación de la facultad es también recordar un año más a quien entregó parte de su vida a la existencia de esta unidad académica, ejemplo y modelo de la Universidad de Guayaquil, de la Universidad ecuatoriana y camino de ciencias y tecnología por donde transita la psicología actual.” señaló Defranc, para continuar con una amplia narración de los senderos recorridos por la familia Safadi Emén “En el joven José se descubre la presencia de un talento extraordinario, mas sus padres acostumbrados a las demostraciones de inteligencia de sus hijos no les llama la atención, el padre interpretador de los oráculos los interpreta como productos del destino, para ellos es lugar común que los niños tengan un desarrollo mental mayor de lo general y que tengan adheridos el virus de la rebeldía y la inconformidad, posiblemente genes libertarios desarrollados desde la fenicia ancestral”. “Los hermanos Safadi Emén formados entre el pensamiento anárquico y la práctica mística, siempre actuaron con los deseos irreverentes de cambiar el mundo injusto por otro utópico.” enfatizó Defranc. “…Pero no es el azar, el padre practicante de conocimientos que hoy enunciamos como psicología; Inconforme, mágico o parapsicológico, forma parte de un grupo de exploradores de la psicología del futuro o del pensamiento mágico entre otros tal vez el más notorio el padre de los Adoum, Jorge Enrique, Wagner, hoy reconocido en carátulas de algún libro con el seudónimo de Maga, más tarde Fortunato Safadi, Manuel Adum, y Angel Celio Castro fueron parte integrante de la escuela de psicología.” …“Posiblemente doña Rosa, mujer de un filósofo alejado de la realidad del entorno, siempre delicada a solicitar incluso, a sus hijos trabajando como trabajaron nuestros abuelos y nuestras madres, abriendo el basado dedicándose cada día a la tarea de ofrecer géneros o tejidos a familias de pocos recursos, pero que debían cubrirse como las costumbres mandan. Así doña Amira criando a sus hijos, la responsabilidad de una madre que diariamente va agotando su vida por obtener los escasos medios, que con estos sus hijos acudan a la Universidad, cosa difícil y extraña hace algunos años y pudo lograr que culmine sus carreras altos conocimientos profesionales y un superior grado moral, así se explica la capacidad civil ejemplar de Fortunato y de José de Almeida y de todos sus hermanos que formaron la numerosa familia de Antonio y Rosa Safadi Emén. Todos fueron y son brillantes. Todos, ejemplos de vida”. Mayo de 1944, José, adolescente en sus 14 años, aplique a los ejemplos de sus padres y sigue las correctas lecciones de Fortunato, su hermano y de Guido Ortiz, futuro hermano político, y se incorpora a los grupos humanos que luchaban contra el tirano.” Continuó, el porta voz del homenaje. Sus estudios primarios los hizo en una escuela adicional y fiscal el centro 9 octubre y su secundaria con éxito en el colegio Vicente Rocafuerte donde a los 16 años fue expulsado por ser dirigente del movimiento estudiantil contra el grupo insolente y fascistoide que a la sazón “gobernó” este plantel. De allí al heroico colegio César Borja Lavayen, espacio para los jóvenes rebeldes donde maduraban las razones de rebeldía. Obviamente hizo algunos compañeros de jornadas revolucionarias e duraron hasta que las muertes los separaron aquí aprendió a respetar al compañero, ahora vierte tempranamente al enemigo y a concluir su formación vocacional futura. Vocacionado por las ciencias sociales, estructurado mentalmente hacia las ciencias formales y posiblemente al estar inyectado de poesía y humanismo ingresa a la facultad de Medicina. Se incorpora a una carrera imposible, igual fue la vocación de Fortunato y Guido, a la medicina más no olvidó las matemáticas y la ciencia pura y no olvidó la poesía. En la facultad de medicina continúa como un cuestionador a la ciencia y la sociedad y por supuesto como un brillante estudiante. Desarrolla una capacidad hacia la clínica y adquiere un sustento científico que le permite hurgar en los enigmas fisiológicos del cerebro recorriendo los imposibles caminos del comportamiento humano explicados entre las normalidades y patologías del sistema nervioso. La adquisición de nuevos saberes lo lleva por las rutas de la reflexología al estudio profundo de la actividad nerviosa superior; del materialismo del sistema nervioso a la integración del cerebro y conducta. Su incursión en el materialismo dialéctico no fue un azar, más al contrario se encaminó a través de la fe al desarrollo de la Pato fisiología y las conjeturas entre normalidad, anormalidad, un hilo conductor dialectizado por la interpretación de la psicosis única, más tarde expuesta en los cuestionamientos del curso de las anomalías mentales en Alberto Llopis en su “introducción dialéctica a la psicología”. Así Pavlov, Sechenov, Luria, Leontiev, Smianov, Risisteia, Ignatov, Basin lo llevaron al “inconsciente dialéctico” al tiempo que dialectizó con el clásico Freud al psicoanálisis lacaniano. Sus alumnos, nosotros, aprendimos de José Safadi a conocer a Gustavo Lebón y Ortega y Gasset, a Frevo, al psicoanálisis interpretando las psicologías de las masas, a conocer la normalidad y la locura como la observada el materialismo o como lo presume el idealismo. Aprendimos que no hay psicólogo divorciado de la filosofía. La doctrina psicológica y filosófica se alimentó de lo humano, sintió la interiorización del ‘Anhelo de vivir’ de Irvin Stone en la tragedia de Vincent Van Gogh. “El tormento existencial de Van Gogh fue el tormento de José Safadi, se impregnó con la monumental literatura de León Tolstoi y el drama del más grande escritor de la contemporaneidad en Fedor Dostoievski sumando la poesía combativa y épica de Vladimir Maiakovski”. “Cuando los vientos doctrinarios favorecieron a la izquierda y como tal revolucionaria juventud la Universidad de Guayaquil al llamado del doctor José Dalmau Gavilanes director de la escuela de psicología y a quien por su obra le debemos una deuda externa. Las primeras generaciones de estudiantes de la escuela recibieron con aplausos las clases magistrales de un joven profesor que iniciaba su experiencia pedagógica en el nivel superior, siguiendo los caminos de los grandes maestros. Las interpretaciones teóricas de Manuel de J. Real, de Humberto Salvador y otros maestros formaron la estructura académica de los estudiantes que aprendieron haber psicólogos si antes no son aprendices de filósofos”. Jack Defranc planteó en su alocución, un recuento de la historia de la Facultad con la influencia del pensamiento de ilustres maestros ecuatorianos sobre José Safadi Emén. Todos ellos liderando hasta la extinción de la primera Escuela. “La presencia de José Dalmau Gavilanes como director reestructuró la naciente escuela e impidió su desaparición contó con estudiantes en la acción y con académicos como Salvador y Safadi.” “Así, hasta siempre o consecuentes con el desarrollo de las ciencias, con el avance tecnológico con su capacidad autonómica, por la conciencia que han adquirido alumnos y maestros reunidos con el pretexto de aniversario rendimos el homenaje a José Safadi Emén, quien declinó una y más meses ser directivo de la facultad, posiblemente la razón es y explicaciones se asentaban en las contradicciones burocráticas y el desarrollo de las ciencias. Hoy que la Universidad vive una tragedia y que en términos de lugar común esperamos vuelva a emerger como el ave Fénix de la madre Iglesia y que de sus servicios resulta la nueva, la otra facultad “Particularmente la escuela de psicología creada por Manuel de J Real, anexada a la facultad de filosofía de la Universidad de Guayaquil y la dirección de Fortunato Safadi y el apoyo de maestros ya mencionados, el psicoanalista y novelista Humberto Salvador, Francisco Dalmau, Handel Adoum, Jorge Maldonado Renella, Crespo Toral, Calderón Von Buffwald comprendieron que el proceso de estructuración de la escuela determinaba una autonomía mayor y desde aquí se fue gestando un nivel organizativo académico como facultad. Al final se creó la facultad de ciencias psicológicas los deseos de los gestores el apoyo desde el rectorado de José Varas Samaniego, la acción de los estudiantes, las clausuras y aperturas han llevado en el camino desde la primera escuela de corta duración, pues la dictadura militar imperante vio con desconfianza y desagrado el rumbo que esta tomaba y se creyó que podía eliminar una organización académica que se insertaba en la soledad como una necesidad social y profesional.” Ayer estuvo presente el pensamiento y la acción de José Safadi. Hoy los recuerdos del proceso de lucha heroica, hoy el ejemplo paradigmático de sus acciones. Hoy y mañana el ejemplo de su vida y de su obra de siempre en una ideología material y sempiterna. Hoy el recuerdo de su vida, ejemplo de ejemplos de ciencia, de virtud, de humanismo; Recordando a Fedor Dostoievski y su humanismo; Recordando a Maiakovski y sus virtudes poéticas militantes; Recordando a todos los que esta noche han sido mencionados, Pidiendo perdón a los nombres omitidos, hoy recibes doctor José Safadi un reconocimiento, siempre incompleto pero mermados de respeto a ti como ser humano y a lo que en vida practicaste. Hoy te sentimos presente con todo José Safadi… Pepe Safadi. Hermano y maestro. ¡Hasta siempre! Los directivos de nuestra unidad académica, sus ex decanos y maestros, tus discípulos, amigos, familiares se unen entre entorno por decir: “Gracias por lo que crea este. Junto a ti prometemos, seguir los caminos que construiste, por ellos continuaremos doctor José Safadi Emén. ¡Hasta pronto!